| Mariana
Yampolsky y Luis Barragán: un diálogo entre la fotografía
y la arquitectura.
Exposición Inauguración:
Charla con Emma Cecilia García, coordinadora de la Fundación
Cultural Mariana Yampolsky y Juan Palomar, miembro de la Academia Nacional
de Arquitectura.
20:00 horas. Entrada libre.
Esta exposición está compuesta de 29 fotografías
de medio formato en blanco y negro que Mariana tomó poco tiempo
después del fallecimiento de Luis Barragán.
En la conferencia de inauguración se abrirá la posibilidad
de charlar con Emma Cecilia García, actual coordinadora de la
Fundación Cultural Mariana Yampolsky, A.C. y Juan Palomar, miembro
de la Academia Nacional de Arquitectura. Emma Cecilia es historiadora
del arte por la Universidad Iberoamericana, y ha sido curadora del
Museo de Arte Moderno, INBA, del Museo Universitario del Chopo, UNAM,
coordinadora de Proyectos de Fotografía de CONACULTA, además
de desempeñarse como curadora e investigadora independiente.
Por su parte, Juan Palomar ha sido presidente de la Fundación
de Arquitectura Tapatía Luis Barragán, A.C., institución
legataria de la biblioteca y el archivo personal de Luis Barragán
y de diversos fondos documentales sobre la arquitectura contemporánea
en México; secretario Técnico de la Comisión de
Planeación del Fondo Casa-Museo Luis Barragán (1993-2001);
director del Departamento de Investigaciones Estéticas y Documentación
de la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Jalisco
(1992-1995), y director de Planeación y Ordenamiento Urbano
del Municipio de Zapopan, Jalisco (1995-1998). Actualmente practica
en el Taller Juan Palomar, Arquitectos.
“Mariana Yampolsky y Luis Barragán se encuentran en el amor
que sienten por la casa en la tierra, la casa de pueblo, la que apenas
tiene lo indispensable, la que canta, que está en armonía
con los tonos de la naturaleza”. Así comienza Elena Poniatowska,
su íntima amiga, un artículo sobre las fotografías
que Mariana Yampolsky tomó de la casa del arquitecto Luis Barragán.
Mariana Yampolsky, hija de padre ruso y madre alemana, obtuvo en 1945
la licenciatura en Artes y Humanidades en la Universidad de Chicago,
su ciudad natal; ese mismo año viajó a México
e ingresó a la escuela de arte La Esmeralda.
Enamorada de México desde su arribo, es descrita por amigos
y colegas como una trabajadora incansable, poseedora de un ojo certero
y un fuerte compromiso con las raíces y tradiciones mexicanas. “Otros
denuncian, evidencian: Mariana asume la soledad, el paso del tiempo,
la fuerza y la constancia de los hombres y las mujeres más humildes
de México, la desnudez total de las chozas a las que penetra,
su desamparo”, describe la escritora en otro texto.
Ambos artistas transcurrieron sus años de infancia en el campo,
Yampolsky en Illinois, y Barragán en Mazamitla. Su mirada se
abrió al mundo desde esta pureza y sencillez, y valoró lo
que de esto encontraba.
El investigador Alfonso Alfaro comenta sobre el arquitecto: “En París,
sus ojos habían aprendido que entre las formas que él
amaba, las del mundo rural y provinciano, y el mejor arte del mundo,
el más moderno, había rendijas que él logró transformar
en pasadizos; en la exposición universal de 1931, en Marruecos,
en las culturas africanas, en el arte y la música de Bali, Nueva
Guinea o Polinesia sus sentidos aprendieron a percibir las huellas
que imprime el alma humana en aquellas obras que son fruto del amor
y del rigor, unas huellas que son idénticas en todas las civilizaciones
y que torna estéril la voluntad de distinguir lo nuestro de
lo ajeno y hacen peligrosa toda exaltación de las raíces”.
Para Alfaro, Luis Barragán introduce de nuevo en el arte mexicano
un componente que había sido tratado de erradicar insistentemente: “el
arte inspirado en una concepción trascendente de la realidad;
el arte del claustro y del retablo”. De ahí que se haya abocado
a “la construcción de un silencio que permita interrogar a la
luz y a las formas para plantear las preguntas que no pueden ser respondidas
en los territorios de la razón”.
Al retratar la casa de Luis Barragán, Mariana recuperó los
espacios vistos en provincia, el aislamiento, la reserva. Probablemente
encontró entre las hojas crecidas “a lo loco” del jardín
de la casa de Tacubaya, un espacio como en el que se escondía
a leer cuando era pequeña. Tal vez, sus amplios y limpios muros
le permitieron traer a la memoria sus largas andanzas por el territorio
Mexicano. Lo que es un hecho es que la fotografía de Mariana,
sintoniza con la tersura de la atmósfera de la casa y sin descorrer
totalmente el velo que Barragán siempre montó sobre su
intimidad, nos toma de la mano y nos lleva a recorrer el lugar, bajo
la lógica de quien vive una historia en cada foto.
Mariana, la fotógrafa, recibió influencias de Tina Modotti,
Manuel y Lola Álvarez Bravo, Nacho López y Héctor
García, entre muchos otros, y a demás de la fotografía,
trabajó el grabado, la litografía, la pintura, y realizó interesantes
proyectos como curadora, editora, impulsora de lectura infantil y juvenil.
Es larga la lista de museos y galerías en México, en
la Gran Bretaña, en Italia y en Suiza, que han expuesto su obra.
Mariana falleció el 3 de mayo del 2002, en sus fotografías
nos dejó un legado extenso e intenso sobre nuestro propio país
y su cultura, y como parte de ella, la arquitectura mexicana sintetizada
en las imágenes de la casa donde vivió el renombrado
arquitecto Luis Barragán en la colonia Tacubaya de la Ciudad
de México, recientemente declarada Patrimonio de la Humanidad
por la unesco .
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